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Los eventos extraordinario suelen dar color y sabor en las relaciones humanas.
El pasado 22 de febrero, en plenas fiestas carnavalescas, en Noches del Baratillo enterramos la sardina.
Antes, el día 22 de diciembre de 2006 celebramos el I Maratón Poético Nocturno que lleva por título “Al olor del chocolate”. En el entorno del solsticio de invierno, cuando las noches son amigas de la amistad y la oscuridad es pegadiza y densa y pide para mantenerse en pie la aportación de olores cariñosos, es el marco idóneo para celebrar un maratón poético.
No le dimos mucha publicidad por ser el primero y teníamos que coger experiencia. Antes del recital poético celebramos una cena de hermandad. Fue un éxito de asistencia, de convivencia, de buen humor y de aportaciones artísticas. Hablamos, comimos, nos reímos y bailamos. Con seria puntualidad dimos comienzo al Maratón Poético. Eran las 23’30 horas. Se dieron las normas: Ronda de poemas – vasito de chocolate. En cada ronda un poema. Hasta que el cuerpo aguante. Y comenzamos a recitar. Siguiendo un orden posicional, iban saliendo uno a uno todo los poetas que quisieran recitar un poema. El local se llenó de sensibilidad poética. |
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